lunes, 7 de junio de 2010
Mi nueva vida : cap. 1
Soy una chica que está a punto de entrar en la universidad y la verdad es que tenga miedo… Mi padre vez que voy a alzar el vuelo del nido familiar: me voy a una ciudad donde no conozco a nadie y eso me gusta, pero a la vez me aterra. Continuamente me hago preguntas: ¿Cómo será mi facultad? ¿Conoceré gente o estaré apartada del resto? ¿Encajaré¿ ¿Cómo será la vida universitaria? ¿Estaré bien viviendo con otros estudiantes compartiendo piso?… Una y otra vez me rondan este tipo de preguntas. De momento me voy a centrar en el viaje que estoy a punto de realizar en tren hacia mi próximo destino. Hace mucho tiempo que no viajo en tren. Mi padre que me ha llevado a la estación, se despidió de mí con un beso y un fuerte abrazo. Voy avanzando en la cola para entregar mi billete. Mientras, siento unos nervios horribles en el estómago que hacen que tengan ganas de vomitar, pero me intento tranquilizarme y me aguanto. Doy mi billete, cojo mi maleta y continúo hacia adelante para buscar el vagón en el que me tengo que subir, pero me paro y me giro. Miro hacía donde mi padre estaba antes de dar mi billete y me vuelven los nervios. Me siento mal. Me invade la triste. Sigo adelante hasta encontrar mi vagón. Me paro y me vuelvo a girar, pero ya no veo a mi padre, sólo un montón de personas que avanzan hacia delante en busca de mi vagón con dificultad por el estrecho pasillo. Lo encontré. Me paro e intento subir la maleta, pero a duras penas la despego del suelo. No tengo fuerza casi y además mis brazos están cansados de tirar de aquel aparatoso trasto lleno de ropa, entre otras cosas. Por suerte un hombre me ayudo a subirla. Me siento, me acomodo, me quedo quieta. Miro fijamente al respaldo del asiento de delante con los ojos abiertos como platos. El resto de pasajeros ya se han sentado. Aguanto los ojos llorosos durante un buen rato. Finalmente, una lágrima recorre mi mejilla.
Comienza el viaje.
martes, 25 de mayo de 2010
Yahiro y Riuiyi II
- Bueno. Yo intentaré averiguar cuándo y a qué hora se quedaron sin agua las termas. Primero iré de nuevo a ver a la encargada. Tú irás preguntando a los habitantes si han visto o notado algo raro en el ambiente antes de lo ocurrido. Pregunta si hay alguien que tenga motivos para fastidiar a los dueños de las termas. Yo también preguntaré. Bueno. Nos vemos en el hostal cuando el Sol llegue a lo más alto. ¡Hasta luego!
Y así de decididos se pusieron manos a la obra.
Cuando el Sol llegó a su punto más alto, Yahiro y Riuyi se encontraron en el hostal como lo acordaron.
- ¿Qué has averiguado?
- Lo único que he averiguado es que nadie, salvo el supuesto brujo, a dado indicios de tener algo que ver con el tema de las termas. Pero no sé... ¿Y tu que?
- ¿Yo? Pues... Le he preguntado a la dueña de las termas, pero no me ha asegurado ni fecha, ni hora, ni nada... Y eso que tendría que saberlo. Es la dueña, ¿no? Pero su vecina me contó que todo empezó el día que vino la hija de la dueña. Dice que como ella y su hija son amigas...
- Entonces... ¡ La hija es la culpable!
- Sí, pero no podemos precipitarnos. Una persona normal no puede hacer una cosa así sin necesidad de magia... Alguien puede estar controlándola.
- Si eso es verdad, tenemos que interrogar a aquella niña.
Cuando llegaron a la casa vecina de las termas, la vecina estaba jugando con la hija de la de las termas.
- ¡Hola, niñas! ¿Nos dejáis jugar con vosotras? Parece muy divertido la que estáis haciendo.
- Lo siento, señora, pero no puede jugar. Sólo yo y la persona que yo elija puede jugar.
- ¡Qué niña más insolente! ¡¿Qué se ha creído?!
- Será mejor que os marchéis sino queréis que me enfade. ¡No os entrometáis!
- ¿Y qué nos vas a hacer si no nos vamos?
- No me habéis obedecido. ¡Merecéis un castigo!
- ¡Eh! Noto un poder maligno. Será... No puede ser.
- ¡Expugnas malignas!
- ¡La niña está poseída!
- No, Riuiyi. No está poseída. Mira. ¡Está controlada por el colgante del Dios Reylon! No puede ser. Según tengo entendido, el colgante sólo puede controlar personas sin alma. Puede ser que... ¡Pero nos lo hubiera dicho!
- ¡Cómo osáis desafiar al poder del colgante!¡Moriréeeeis!
De pronto, aparece la madre de la niña.
- ¡Hechicera! ¡Mire esto! ¡Me ha llegado una carta de los parientes con los que se quedó mi hija! ¡Cuenta que cayó gravemente enferma y murió! ¡Mi niña murió!
- ¡A si que es cierto! Lo sabía. ¡Señora! ¡Su hija está controlada por el colgante del Dios Reylon, un hechicero del magia negra muy poderoso! ¡Este colgante sólo utiliza cuerpos sin alma! ¡Apártese y póngase a cubierto, que nosotros nos ocuparemos de esto!
- ¡Yahiro! La única forma de acabar con esto es quitándole el colgante a la niña. Necesitamos un ataque doble.
- Sí, tienes razón. Mientras tú le distraes, yo intentaré coger el colgante, ¿entendido? ¡Adelante!
Las dos madres estaban muy preocupadas por todo lo que estaba sucediendo. No se lo podían creer.
- ¡Yahiro, no ha funcionado!
- ¡Aléjate, Riuiyi! Voy a conjurar algo. ``Que las fuerzas de la gravedad se concentren en esta niña.´´ ¡Caída de pluma!
Yahiro consiguió con gran mérito conjurar un hechizo muy complicado. Por malos cálculo, la persona u objeto a quien le estuvieran lanzando el hechizo, moriría.
- ¡No se mueve! ¡Lo has conseguido, Yahiro! Poro, ¿qué le has hecho?
- Este hechizo no lo aprendí en la escuela de hechiceros, por eso no lo conoces. Me lo enseñó mi padre antes de morir. Lo que ha pasado es que no puede moverse. Es como si pesase como el plomo, por eso no puede moverse. (pensando) Aunque sólo será por momentos. ¡Tengo que quitarle el colgante! ¡No! ¡El hechizo se está debilitando! ¡Tengo que darme prisa!
- Hija mía. ¡Noooo! ¡Aléjate de allí! ¡Es muy peligroso!
La niña de la vecina fue corriendo hacia su amiga...
- (Pensando) La niña...
- ¡Hija...!!!
¡¡¡FSHI!!!
- ¡Noooooo! ¡No puede ser! Mi niña, no te mueras.
La hija de la vecina de las termas no pudo seguir aguantando lo que le estaban pasando a su amiga, a si que antes de que el conjuro se debilitase del todo, corrió hacia ella
cogiendo el colgante, pero... no pudo salvarse y murió en el acto.
- Pobre... Ha estado sufriendo por su amiga todo el rato... y por eso cogió el colgante. (pensando) Todo ha acabado. El colgante... por fin es nuestro... Y si eso es cierto, ¿por qué no estoy contenta? Es por la muerte de esa niña inocente. ¡Ella no tenía nada que ver con esto!
- Hechicera. No tiene porqué estar triste.
- (pensando) ¡Es la voz de la niña!
- Gracias a ti, mi amiga se ha salvado y puede descansar en paz. Muchas gracias. Espero que hagas buen uso del colgante. Jeje. Mamá. Nunca te olvidaré. Has sido lo más importante de mi vida, al igual que papá. Áselo saber. Me voy sabiendo que he sido de utilidad en algo y no un estorbo.
- ¡Niña! ¡No digas eso! Gracias a ti he podido conseguir lo que buscaba. Has arriesgado tu vida valientemente. ¡Muchísimas gracias!
- Jejeje. No ha sido nada. Tú y tu compañero también os habéis arriesgado a morir y sólo por ayudar al pueblo.
- (pensando) No sé si en tu caso fue para eso...
- (pensando) ¡No digas eso Riuyi! Aunque es verdad, pero también quería ayudar.
- ¡Adiós, mamá! Y no llores, que si no me pondré triste
- ¡Adiós hija mía!
Al cabo de una hora...
- Yahiro. Ya que por fin tenemos los tres objetos del Dios Reylon, ¿qué vas a hacer?
- Ahora mismo lo verás.
Yahiro dibujó un círculo y puso en el centro los tres objetos de Reylon.
-``Yo invoco a los poderes de los tres objetos sagrados del Dios hechicero Reylon, quien con su poder liberó al mundo de la destrucción, dejando estos tres componentes de su poder en la Tierra a las siguientes generaciones de grandes hechiceros para proteger al planeta de los malhechores que intentan destruirla. Libera a la presa custodiada, ¡Reylon!´´
En acabar la invocación apareció un mapa indicando la situación de las ruinas perdidas.
Aquí acaba esta aventura de los Slayers, pero no es la única. Ahora les queda encontrar las ruinas perdidas. ¡Adelante, chicos!
FIN
Yahiro y Riuiyi I
Ya ha pasado uno siglo y Luz y Oscuridad han muerto a causa de tanta destrucción. Nada es eterno y menos lo que está destinado a morir junto con los actos de uno mismo. Al paso del tiempo, lo cuerpos fueron deteriorándose y el poder se ocultó en una ruinas que nadie sabía de su existencia.
- Yo invoco a las fuerzas oscuras. ¡Dragón muerto, rompe el sello! ¡Libérate! ¡¡¡Qué bien!!! ¡¡¡Lo he conseguido!!! Ya he conseguido el brazalete Escarlote. Ahora mismo tengo: la espada de Luz y el brazalete que acabo de conseguir. Pronto habré reunido todos los objetos de Reylon. Con esos objetos reunidos, ¡iré en busca de las ruinas desconocidas! ¿Has oído, Riuyi?
- Sí, Yahiro. Ahora, ¿te importaría quitarte de encima mí? Aunque no lo creas, pesas.
- ¡Uhis! Perdona. Ya sabes que no controlo muy bien mi poder. A veces sin querer
pierdo el equilibrio. Necesito entrenarme más para poder tomar el control infinito.
Bueno. Acaba de empezar una nueva aventura de los novatos Slayers (cazadores del diablo), que acaban de finalizar el curso de hechiceros en la escuela, C.O.S. (Colegio Oficial Slayers) Este par de novatos han salido en busca de nuevas experiencias para mejorar como hechiceros. El reto que se han propuesto ha sido el de encontrar los tres objetos antiguos que pertenecieron a un Dios llamado Reylon.
Estos dos curiosos personajes son muy amigos. Su amistad es irrompible. Está cubierta de una capa de hierro bien forjada.
- Yahiro. ¿Sabes exactamente dónde está el último objeto del Dios Reylon?
- Pues... No tengo ni la más remota idea. De momento, como no tenemos ninguna pista, podemos hacer un poco de turismo. Me gustaría probar todos tipo de platos especiales de cada pueblo que visitemos.
- Tú y la comida...
- ¡Qué quieres! Tengo hambre y además es una buena idea. Si tu no quieres, a ya tú, pero yo no voy a privarme de nada. También me gustaría bañarme en unas termas. Si seguimos la ruta de este mapa probaremos una gran degustación y encontraremos un pueblo con termas, y de las mejores según pone aquí.
- Tú y las termas... Venga, vamos...
- Riuyi, eres un soso. ¡En marcha! ¡Pronto llegaremos al primer pueblo!
Al cabo de tres meses...
- Llevamos tres meses sin saber nada del colgante.
- Ya te dije que ahora estamos descansando.
- Sí, pero creo que ya hemos descansado lo suficiente para ponernos de nuevo con lo de antes.
- No habremos terminado de descansar (mirando el mapa para encontrar un pueblo con termas) hasta que no me haya bañado en unas termas (pueblo con termas localizado) ¡Qué suerte!¡ En el próximo pueblo hay termas! ¡ Allá vamos!
- Este capricho me lleva dando tormentos desde hace tres meses. Pareces una embarazada. Y además... con esa triponcia...
- ¡Eh! De triponcia nada.
- ¿Prometes que después de ir a las termas volveremos al asunto del colgante? Encima la idea de reunir los tres objetos del Dios Reylon fue tuya también. No sé como lo haces pero siempre dejas las cosas a medias.
- ¡No sé de que me hablas! Yo siempre acabo lo que empiezo.
- Sí, serán los platos de comida, porque otras cosas...
- Está bien. Cuando haya ido a las termas iremos a buscar el tercer objeto. Qué pesado.
Después de caminar durante dos horas y media...
- ¡Diviso un pueblo! ¡Será el de las termas!
- Espero que lo sea. Entre antes lleguemos, antes no iremos en busca del último objeto.
Al llegar al pueblo preguntan por una posada con termas.
- Sí. Cerca de aquí hay una posada con termas, pero desde hace dos años que dejó de dar agua y la que había, se evaporó. Dicen que es culpa de un hombre que llegó al pueblo entes de que ocurrieran estas cosas. Se rumores que es un brujo.
- Bien, señor. Iremos a aquella posada a ver que pasa.
- Tened cuidado. Podría ser muy peligroso.
- No se preocupe. Nosotros somos hechiceros. Podemos mirar a ver qué es lo que le pasa a estas dichosas termas...
- No sé si unos niños como vosotros podréis hacer algo.
- ¿Está poniendo en duda nuestras habilidades como hechiceros? Tiene suerte de que me apetece bañarme en estas termas y por eso voy a ayudaros, que si no, usted no quedaría vivo para contar que nos ha visto. ¡Vamos, Riuiyi!
-(en tono bajo) Mocosa insolente...
Al llegar a la posada...
- Yahiro, ¿estás segura de que aquí no pasa nada? Es muy extraño que de repente las termas dejaran de dar agua y de pronto se secaran.
-No sé si detrás de esto hay un brujo, pero no creo que sea ``ese´´ del cual se comenta. He oído decir que los habitantes de estos pueblo suelen juzgar a los extranjeros sin conocerlos aun siquiera. Sólo se fijan en sus pintas... ¡Pues vaya! Es lo único que me desagrada de este pueblucho.
- No sé. A mí esto me da muy mala espina. Además. No sé qué hacemos aquí si no nos podemos bañar en las termas. Deberíamos irnos.
- ¡Ni hablar del peluquín! ¡Yo no me voy de aquí hasta haberme bañado en las termas! ¡Aunque las tenga que llenar yo misma y prenderles fuego! De todas formas estas personas necesitan de nuestra ayuda... No querrás que quedemos mal delante de unos pueblerinos ``parloteros ´´ como estos. No querrás que pongan en duda nuestros poderes y conocimientos...
- La verdad es que no.
- Pues... ¡Adelante!
En las termas...
- ¡Holaaa! ¿Hay alguien aquí? Quisiéramos hablar con los dueños de estas termas.
- Las termas están cerradas. Lo pone en el cartel. ¿No lo habéis visto? Las termas en estos momentos están vacías.
- Buenos días. Somos hechiceros y venimos a echar un vistazo a las termas. Según tengo entendido, podría ser un brujo el que está detrás de todo esto. Como nos pareció algo extraño... estamos aquí para ojear el lugar.
- ¿No sois demasiado jóvenes para ser hechiceros?
- ¡No nos juzgue sin saber! Encima que nos preocupamos por los aldeanos de este pueblo, de que conserve lo poco que tiene de gratificante, y nos lo pagan así. ¡Pues vaya!
- (susurrando) ¿No será, que eres tú la que quieres aprovecharte de la situación y bañarte en las termas, Yahiro?
- (siguen susurrando) ¡No digas tonterías, Riuyi! Yo actúo por el bien de todos, no sólo por el mío.
- Bien. Si sois tan fuertes hechiceros, a pesar de ser tan jóvenes, me lo tendréis que demostrar. Si conseguís resolver el problema de las terma, os dejaré bañaros cuanto gustéis, y gratis.
- ¡Gracias, señora! No se arrepentirá.
- ¡¡¡Pero no quiero ningún destrozo, ¿entendido?!
- (los dos a la vez) ¡Sí, señora!
- ¡Ala! ¡Manos a la obra! Tenemos que investigar. Ya se ha hecho tarde. Mañana comenzaremos con la investigación.
Desequilibrio mundial II
- Sí, los dos solos…
Ann y Lucifer empiezan a besarse lentamente. Cuando sus labios están pegados él introduce su lengua en la boca de Ann hasta llegar a encontrarse con su lengua. Empiezan a jugar. Ella es muy dulce, él muy apasionado.
Después de un rato ejercitando la lengua Lucifer empieza a besarla por el cuello con besos dulces y cortos, pero muy despacio. Luego llega a la oreja. Toca con mucho cuidado el lóbulo izquierda de la chica y le da pequeños, pero excitantes mordiscos.
Ann nota como sus besos van bajando hasta sus pechos. Él los manosea como si de pan se tratara, aunque lo hace con mucha ternura. Juega con los pezones de ella, chupándolos y lamiéndolos, cada vez con más ganas. Ella se excita cada vez más. En su cara se ven expresiones de placer.
Pequeños gemidos salen de la boca de Ann. Eso hace que Lucifer se vuelva loco, pero sabe que todo lo bueno lleva su tiempo, así que después de satisfacerse con los blandos y tiernos senos de la chica, va recorriendo su cuerpo hasta llegar al vientre combinando besos y caricias. Baja más y más y Ann se excita mucho más. Quiere acabar con esta tortura, pero Lucifer sigue.
- Puedes gritar si lo deseas. No te aguantes.
- ¡Ummm! ¡Ah! ¡Aah!
Ann jadeaba mucho. Estaba cansada. Lucifer bajó hasta la zona erógena de la chica.
- ¿Eh?
Empezó a tocarla suavemente con las manos. Luego acercó su cabeza allí e introdujo su lengua.
- ¡Aaaahhhh! ¡Aahh!
- Veo que te gusta.
- No, ¡pa-para! N-… ¡Uummm!
- No me digas que pare cuando veo que te estás retorciendo de placer. Tu cara lo dice todo.
- No, yo… ¡Aah! ¡uhm!
Luego introdujo su dedo corazón derecho, mientras la otra mano iba a la boca de la chica. En una de las veces, Ann le mordió la mano.
Siguió bajando por las piernas mientras la acariciaba. Cuando acabó, miró a Ann. Estaba completamente excitada y sonrojada.
- Creo que ha llegado la hora de la verdad. Estate quieta y relajada.
Lucifer introdujo su miembro en Ann. Ésta estaba tan exhausta que no puso retención alguna. Además, sentía un mal estar en el cuerpo. Todavía no había llegado al momento cumbre del asunto. Estaba excitada, pero aun quedaba el último empujón para llegar al orgasmo. Ann no sabía que fuera a llegar a tanto. Ni si quiera pensaba en ello. Sólo quería liberarse ya de lo que tenía dentro. Primero empezó poco a poco. Luego, cuando ya la cosa marchaba y Ann parecía que le gustaba (o al menos no decía lo contrario) empezó a acelerar. Los dos jóvenes estaban a cuatro patas. Los pechos de Ann seguían el mismo movimiento y ritmo que el vaivén de los cuerpos al chocarse mientras Lucifer introducía y sacaba su miembro de dentro de ella. Él los iba tocando, ya que así le daba más placer a ella. Los gemidos de Ann eran cada vez más fuertes. En el momento en el que los dos estaban llegando al clímax hubo una sacudida. Las paredes empezaron a temblar. Ellos no se dieron cuenta de lo sucedido. Estaban muy concentrados en lo suyo.
- Lucifer, pa-para ya. ¡Cof! ¡Vas a hacer que me vuelva loca! ¡Aah! ¡Ah! ¡Uu-umm!
- Un poco más. Espera un poco más. Casi está. Relájate y déjate llevar.
Cuando por fin llegaron al clímax Lucifer calló rendido encima de Ann. Los temblores habían cesado Se quedaron dormidos, agotados del cansancio.
Al día siguiente, Lucifer se despertó con el sol que le daba en la cara y vio que Ann estaba a su lado. Se quedó contemplando la belleza que estaba junto a él. Besó su frente para saber si era real o estaba viviendo un sueño. Vio que era real. Una sonrisa se dibujó en su cara. Ann despertó al sentir el beso en su frente. Ella nada más abrir los ojos le vio a él y su cara se iluminó.
- ¿Estás bien?
- Sí.
- ¿Te dolió?
- ¿Eh?
Ann se sorprendió. No sólo había sido tierno en su primera vez, sino que también se preocupa por ella.
- No. Bueno, un poco, pero no mucho. Mis compañeras de clase dicen que les dolió mucho, pero a mí no.
- Debe de ser por lo excitada y húmeda que estabas, jeje.
Se sonrojó. Lucifer había visto y recorrido cada rincón de su cuerpo.
[[[ Con sólo recorrer mi cuerpo una vez ya se lo sabe de memoria. Sabe qué cosas me excitan. Es asombroso…]]]
- Lo he hecho con muchas chicas, pero contigo ha sido especial. Eres diferente. Y no lo digo porque fuera tu primera vez sino por muchas otras cosas.
- ¿Cuáles?
- Ya te las iré desvelando.
Ann se le quedó mirando. Él se reía de la cara que puso Ann.
<< Aun no me creo que sea el dios de la muerte.>>
Continuará (supuestamente)
Desequilibrio mundial I
Entre todas las cosas debe de haber un equilibrio. La balanza del mundo no debe estar en desequilibrio. ¡No hay que ser extremista! No puede ser todo bueno o malo; no todo es dolor o placer, puro o impuro…
Una vez existieron dos personas opuestas: los dos extremos de la balanza. Eran tan grandes sus expectativas y su poder, que su unión provocó el desequilibrio del mundo. Pero no fue un desequilibrio económico, ni social, ni político, sino amoroso, sentimental y pasional.
La razón de esto es que por culpa de todo lo anterior, el amor no ha podido triunfar en muchas ocasiones gracias a los prejuicios y a las malas habladurías de la gente. Si el amor fuera lo más importante de este mundo, no pasaría esto.
Ann era una chica de instituto linda, dulce, amable y era lo más puro que existía en el mundo. Todos los chicos estaban locos por ella, pero Ann esperaba a una persona que lograra excitarla con tan solo una mirada, un beso o una caricia. Que la hiciera sentir especial.
Pocos días de empezar las clases llegó un chico nuevo al instituto. Se llamaba Luci. Era un chico extremadamente guapo, brusco, borde y muy, pero que muy sensual, aunque todos de metían con su nombre porque decían que era de tía. No obstante, él sabía que tenían pura envidia.
Cuando Ann vio a Luci se quedó embobada mirándole. Él se dio cuenta, así que se dirigió hacia ella, la miró profundamente y sonrió.
<
Ann siempre esperó encontrar alguien con aquella mirada, que te atrapara y se clavara en tus ojos como afiladas agujas, haciéndote ver que no podías mirar a ninguna otra persona. Una mirada de ‘ojos posesivos’. La chica tenía su ropa íntima húmeda. ¡No sabía que hacer!
<<¿Y si alguien se daba cuenta? ¿Y si él se diera cuenta? ¿Qué pensaría?>>
Ann era conocida como la ‘monja’ del instituto. Era la única que no había mantenido relaciones, así que para los chicos era como un fruto prohibido del Edén.
Una noche que Ann había salido a por leche se encontró con Luci. Éste se acercó y le sonrió volviendo a hacer que su mirada penetrara de nuevo en sus ojos.
- Hola. Tú eres Ann, ¿verdad?
- Sí. ¿Cómo sabes mi nombre?
- Eres famosa. Todos te conocen.
- ¿Famosa? Sólo soy una chica de instituto normal y corriente.
- ¿Si? Pues pronto dejarás de serlo. ¿Sabes cómo te llaman todos? La ‘’monja’’. ¿Y sabes por qué? Porque eres virgen.
- ¿Qué? ¿C-cómo sabes tú…?
- Todos lo comentan.
- ¡Pero nadie puede saber eso! ¡Es privado! No sé cómo se han podido enterar.
- Ya, eso es lo que tú te crees. Se ve que en este instituto saben todo de todos.
- ¿Y qué quieres decir con que dejaré de ser normal?
- Pues que te voy a arrebatar lo que tú más aprecias. Te voy a desvirgar.
- ¿Qué? ¿Y por qué? No lo entiendo.
- Pues porque no es bueno ser virgen tanto tiempo, y porque tú lo deseas.
- ¿Qué yo lo deseo?
Luci se acercó poco a poco a Ann y empezó a recorrer su cuerpo con sus manos por encima de la ropa.
- Lo noto en tus ojos…
<
Luci bajó su mano hasta el vuelo de su falda de Ann y la metió por debajo.
- … y en que estás muy excitada.
El chico de mirada profunda sacó su mano y se la mostró. Estaba completamente mojada.
lunes, 24 de mayo de 2010
El mes definitivo (3ª parte)
- Si hubiese sabido que pasaría esto no me hubiera casado con ella. Era de suponer que iba a suceder. Lo que no sabía era que me iba a enamorar de Kayley. ¿Por qué ha tenido que morir? La he hecho desgraciada. Ya no podrá gozar de la vida mortal. ¿Qué he hecho?
Luck se compadecía de sí mismo por haberse quedado solo, más solo que nunca.
- ¡Luck! ¡Oh, Luck! ¿Por qué estás así?
- ¡Kayley! ¿Podrás perdonarme algún día?
- ¿Qué te tengo que perdonar? ¿El haber pasado el mes más maravilloso de mi vida?
-¡Estás muerta! ¡Por mi culpa has muerto!
¡No! No digas tonterías. Aunque no te hubiera conocido hubiera muerto igual, ¿no? Haber estado contigo durante este tiempo ha sido para mí algo muy importante que no pienso olvidar. Y aunque nunca más volvamos a vernos estaremos juntos si tú quieres.
- ¡Sí! ¡Sí que quiero! Quiero tenerte en mis pensamientos Quiero que sepas que, aunque me haya casado con muchas mujeres, nunca he llegado más allá. No he sentido nada tan profundo como lo que siento por ti. Si me fuera posible me gustaría dejar de ser la Muerte para que mi ser y el tuyo se unieran para toda la eternidad, pero no es así. Estoy maldito; por eso soy quien soy. Toda mi esencia se ha desvanecido; pos eso actúo como lo hago.
- Si toda tu esencia hubiese desaparecido no podrías amarme, ¿no crees? Yo, a pesar de que no estemos juntos, te seguiré queriendo siempre.
Un rayo se luz cayó encina de Kayley.
- Me tengo que ir. Recuerda que siempre estaremos juntos.
- ¡Espera, Kayley!
- Lo siento, me tengo que marchar. Adios y hasta siempre.
Luck se quedó de pie, solo, viendo como Kayley se iba. Ella sonreía. Él recordaría aquella última sonrisa que había visto en innumerables ocasiones del último mes de vida de su gran platónico amor.
El mes definitivo (2ª parte)
Día 9 de mayo.
Ayer me enteré de que mi marido es
Día 11 de mayo.
Ayer fui a ver a mi abogado para poner en regla unos papeles y mi testamento. Luck se comporta como si nada, y en la luna de miel… Me llevó a un sitio precioso. Me lo pasé muy bien. Creo que fue allí en el viaje donde me enamoré de él. La verdad es que es muy amable y agradable conmigo. Quizá sea por eso que no le diga nada a nadie.
Día 15 de mayo.
Llevo ya dos semanas casada con
Día 22 de mayo.
Sólo me queda poco más de una semana de vida. Cuentos los días que faltan y eso me angustia un poco, pero a la vez me divierto más; soy más feliz… Si no fuera porque voy a morir pronto… No quiero morir. Quiero seguir viva y vivir para siempre con él. Es mi sueño. Quiero pasar más tiempo a su lado. ¡Quiero vivir más!
Día 27 de mayo.
Estoy empezando a encontrarme mal. Creo que ya queda poco para mi fin. Me siento cansada. No quiero seguir escribiendo más. No tengo fuerzas. Creo que me voy a…
Día 30 de mayo.
Llevo unos cuatro días ingresada en el hospital. Mañana es el Día. Creo que no podré soportarlo. Me dispongo a escribir una carta a cada uno de mis seres más preciados. Espero tener suficientes fuerzas para lograrlo. Sino, siempre quedará mi diario: mis memorias.
No quiero que mi marido me vea morir, pero por más que no quiera va a tener que hacerlo, pues es
El día 31 de mayo hizo un mes completo desde la boda de Kayley y hoy ha muerto. Mi amiga ha muerto de cáncer. Un cáncer que apareció de la nada. Escribo esto para que quede claro lo sucedido. Ayer recibí una carta suya explicándomelo todo. Si me lo hubiera contado antes quizá no le habría creído. Sin embargo ahora… A pesar de todo puedo estar tranquila porque sé que ha muerto sin ningún dolor y habiendo pasado el mejor mes de su vida; el último.
‘’[…] Y quiero decirte que no he conocido hombre más encantador, bueno y tierno que éste. He vivido con él poco tiempo, pero te puedo asegurar que ha sido el mejor y me ha hecho vivir al máximo. A pesar de quien es, he querido mucho a Luck y he llegado a sentir pena por mí misma porque no podré vivir más para estar junto a él […]’’
El mes definitivo (1ª parte)
Me voy a casar. Me voy a casar con un hombre que a penas conozco. Sin embargo, no me molesta. Dicen que es un hombre bien plantado y guapo.
- ¿Qué se siente al ser la futura esposa de Luck?
- Pues… no sé.
- ¿No sabes? ¡Es el chico más codiciado! Pero dicen que no dura mucho con las mujeres. Hay rumores de que al cabo de un mes ellas mueren. Es conocido como ‘el viudo de oro’. Se ve que se ponen tan nerviosas que no aguantan la emoción, jaja.
- ¿Cómo? ¿Qué mueren al cabo de un mes? A ver si las asesina…
- ¡Jajaja! ¿Cómo va a asesinarlas? No digas tonterías Son sólo rumores. Además, todas esas mujeres tenían diagnosticado cáncer.
- ¿Cáncer?
- Sí.
- Pero, ¿él lo sabía? Y si lo sabía, ¿por qué se casaba con ellas?
- No lo sé. Quizá quería darles un último gusto.
- Tú no te preocupes. No tienes cáncer, ¿no?
- No que yo sepa. Creo que iré a que hagan un chequeo.
- Qué tonta que eres. Allá tú, pero verás que no tienes nada.
Día 1 de mayo.
¡Hoy es el día de mi boda! Estoy muy nerviosa. Espero que todo salga perfecto. Mi madre está como loca. Creo que ella está más nerviosa que yo. Mañana es mi luna de miel. Viajaremos a un lugar exótico. Luck no me ha querido decir a dónde.
- Kayley date prisa que el avión se va a ir sin nosotros.
- Espera, que me falta el bolso. Listo, nos podemos ir.
Poom (se cierra la puerta)
Ring. Riiinngg.
(contestador)- ¡Hola! Somos Luck y Kayley. En este momento estamos de luna de miel. Si quieres puedes dejar un mensaje después de la señal. Piii.
- Buenos días. Llamo del hospital para informar de los resultados de la señorita Kayley. El diagnóstico indica que tiene cáncer.
Día 2 de mayo
Estoy tomando el sol en la playa con un refresco de piña en la mano. El lugar es precioso. ¡No me puedo creer que esté en Hawai!
El día 8 de mayo Luck y yo volvimos de nuestro viaje de novios.
- Cariño, me voy a dar una ducha.
- ¡Vale Luck! Anda, hay un mensaje en el contestador
Kayley escuchó el contestador.
- ¡¿Cómo?! No puede ser…
Kayley se quedó horrorizada.
- ¿Qué te pasa Kayley? Tienes mala cara.
- Antes de casarme me hice una revisión y me han diagnosticado cáncer.
- Bueno, no te preocupes. Tarde o temprano ibas a morir ¿no?
- ¡¿Qué no me preocupe?! ¡Yo antes no tenía cáncer y de la noche a la mañana aparece! Esto no es normal.
- ¿Y qué esperabas? Soy la Muerte.
- ¿Cómo?
La cara de Kayley empezó a desfigurarse. ¡Se había casado con la misma Muerte!
viernes, 2 de abril de 2010
Muerte Etérea: historia de un asesino II
En aquella sala llena de personas admirando cuadros estaba Julia. Ésta observaba con mucha atención uno de ellos: una mujer con un gran atractivo físico, tumbada, dejando ver al espectador todos los encantos de una Venus. Al otro lado de la sala, un hombre miraba fijamente a la inspectora. Poco a poco se acercaba a ella. Él le ofreció una copa y Julia aceptó. Durante unos minutos la mirada de ambos apuntaba al otro. Ella estaba cautivada por él. Era como si algo la hubiera hechizado y no pudiera apartar los ojos de aquel hombre, hasta que la copa de ella cayó al suelo echa añicos. Al darse cuenta de esto, Julia asustada, dirigió la mirada a la copa despedazada en el suelo y cuando quiso darse cuenta, el hombre misterioso había desaparecido. Al acabar la exposición, la inspectora se marchó.
Pasaron los días y no encontraban nada que les sirviera de utilidad. Desesperado, pasaron noches enteras sin dormir pensando en el caso tan complicado que llevaban entre manos. Nunca habían tenido un asunto tan difícil. A base de café estuvieron mientras que reconstruían paso por paso cada uno de los casos, apuntando diferencias y semejanzas. Después de todo, veían que las similitudes eran mayoría y que las diferencias eran escasas, casi inexistentes. Seguían sin sacar nuevas conclusiones.
Un mes más tarde fueron Morán y Julia a otra exposición de pintura. Ésta vez el artista también era desconocido, aunque su nombre no era tan inquietante como el anterior. Se llamaba Ricardo. Sus cuadros se asemejaban parecían a los del Captor en cuanto a la temática. Julia se lo comentó a Morán como mera curiosidad y nada más, de manera que no le dio demasiada importancia.
Una noche en la que Morán iba por la calle se encontró una mujer que iba por el camino de añadirse a la lista de mujeres muertas. El inspector vio que estaba con un hombre con la cara cubierta y cuando lo vio se fue corriendo. Morán prefirió llevársela al hospital para que la curasen y le hicieran unas cuantas pruebas. Se comunicó con el comisario y ambos le interrogaron. Morán le preguntó por aquel hombre con el que iba. Ella le dijo que él era su novio y que la quería.
Pasaron horas sin que la chica dijera nada de gran ayuda, pero finalmente empezó a contarles lo que le hizo, aunque les contestó que si él hacía el que hacía, era para ser la más bella. Fueron a casa de la chica para ver si encontraban alguna pista para coger al sospechoso. Cual fue la sorpresa de Morán al encontrar unos cuadros parecidos a los que vio en la exposición de Ricardo. Todos eran de mujeres desnudas yacentes y se asemejaban a las víctimas de los asesinatos. Rápidamente llevó al comisario unas fotografías de estos cuadros. Cuando el comisario se enteró de todo quería que él y Julia buscaran al tal Ricardo, pero Morán no la localizaba. Fue a su casa a ver si estaba, sin embargo no la halló. Lo que sí que encontró fue un mensaje en el contestador del presunto asesino. Decía que tenía en su poder a Julia y que si quería verla con vida debía reunir en 24 horas 60.000 € y llevarlos al almacén número 8 que estaba junto al muelle del puerto. Harían un intercambio: la mujer por el dinero.
Al día siguiente, el inspector llegó al lugar previsto. Estaba todo bastante oscuro. A lo lejos Morán visualizó una figura humana que le resultaba muy familiar Ricardo iluminado por un foco. Parecía un cuadro impresionista en el que el pintor hubiera utilizado la técnica del claroscuro (una figura con un fondo oscuro iluminada bruscamente con un foco artificial o teatral). Al aproximarse pudo ver con más claridad esa figura. Aquella era la de un hombre: la de Ricardo.
- ¿Dónde tienes a Julia?
- Detrás de aquella puerta.
- Es increíble que exista una persona tan retorcida como tú. Padeces un desdoblamiento de la personalidad, o eso creo yo. Te llamas Ricardo y supongo que eres el Captor de la Muerte, ¿me equivoco?
- Así es. Tanto uno como otro son la misma persona. Soy yo.
- Sólo eres un maldito asesino de mujeres inocentes. No tienes vergüenza.
- Tú dirás los que quieras, pero eres tú el que quiere algo que yo tengo. Estás a mi merced. ¿Dónde está el dinero? Después podrás estar con tu furcia.
La sangre de Morán empezó a hervir de rabia. Tenía ganas de encarcelar a ese cabrón para siempre. Con una mirada asesina y algo de resignación le contestó.
- Aquí tienes.
Morán dejó el dinero y se fue rápidamente a por Julia, aunque no iba todo como esperaba. Se acercó a ella. Oyó un leve sonido cerca de él. Se quedó colapsado.
- ¡Eres un cabrón de mierda! ¿Cómo me has podido hacer esto?
Ricardo se reía. Se reía tan fuerte como el llanto de Morán, que miraba sus manos. Estaban llenas de sangre. Se las llevaba a la cara para ocultar sus amargas lágrimas. Julia estaba muerta. Él cogió el cuerpo y lo abrazaba contra su pecho.
- ¿Cómo puedes sentir algo por una mujer? Son todas iguales. Siempre pensando en ellas mismas. Son unas putas Deberían desaparecer.
- ¡Cállate! ¡Tú no sabes nada! No todas son iguales. No hay ninguna chica igual que Julia. ¡Yo la quería! Pero tú… ¡Tú la has matado!
En un golpe de ira Morán se levantó y apuntó a Ricardo con su pistola. Entre lágrimas y palabras entrecortadas continuó hablando.
- Las personas como tú sí que deberían de desaparecer.
¡PUM!
Muerte Etérea: historia de un asesino I
- ¿Sabes? Eres bella, muy bella, pero podrías serlo más.
- ¿En serio te parezco guapa? ¿Y cómo podría serlo más?
- Eres mi reina, por eso deseo que te parezcas a una. Además, quiero tener conmigo a la mujer más hermosa de todos los mundos. Tienes que ser como la nieve: blanca, pura, etérea… Si consigues serlo serás la más bella.
Este hombre encandilaba a cualquiera con sus palabras, de modo que la mujer intentaba satisfacerle porque lo veía como el hombre de su vida. A todas les parecía así y por eso hacían lo que les pedía.
Por las noches se las llevaba a su casa, las desnudaba y les ponía sanguijuelas por el cuerpo para que éstas chuparan su sangre y de esta forma parecieran más pálidas y de aspecto delicado. Les hacía beber whisky con vinagre, y esnifar tiza diciéndoles que eran polvos mágicos que aumentarían su belleza. Entonces les prometía que las llevaría al cielo, en lo que sería su última noche, en la cual les hacía el amor con tanta intensidad y brutalidad que acababan exhaustas. Y así morían. A continuación, les cortaba las venas de las muñecas. Éstas dejaban fluir la sangre abundantemente. Contemplaba los cuerpos desnudos de las mujeres, dándole la sangre un toque de morbosidad a la imagen. Lo que veía le parecía algo hermoso y por eso retrataba aquella efigie en cuadros.
Al final sí que conseguían ser como la nieve: blanca, etérea… y fría.
Ricardo era un hombre casado que cuidaba de su mujer enferma. Era pintor y bastante bueno, aunque sus cuadros tenían una presencia un tanto retorcida a pesar de su apariencia de buena persona. Todo el pueblo reconocía su talento. No había casa que no tuviera un cuadro suyo.
- Sí, aquí el inspector Morán.
El teléfono de la comisaría de Vieiras sonó. El inspector Gilbert Morán lo cogió.
- ¿Cómo? ¿Un cadáver de mujer? De acuerdo, estaré ahí en un momento- el inspector colgó el teléfono- ¿Será posible? ¡Otro cadáver de mujer! Como esto sigo así se extinguirá el género femenino.
La escena del crimen era sencilla: una mujer tumbada en la cama, desnuda, pálida. El cuerpo estaba encharcado en sangre debido a que las venas de las muñecas estaban cortadas. Morán se dirigió a un policía que había por ahí.
- Por lo que veo el cadáver está en el mismo estado que lo otros, ¿no es cierto?
- Sí, inspector.
- El comisario me ha pedido que me encargue del caso. Parece un asesinato.
- ¿Usted cree?
- Sí, aunque no podemos dar nada por hecho. Las cosas no son siempre lo que parecen ser.
Media hora más tarde llegó la inspectora Julia Lago. Era una persona esbelta y espigada. Su melena pelirroja, con una ondulación muy pronunciada, hacía destacar la palidez de su piel, en la que se podía percibir unas mejillas rosadas. Aquella mujer era la esposa del inspector Morán. Sin embargo, no se saludaron con un beso, sino con una mirada intrigante y una sonrisa picarona.
- ¿Éste es el cadáver?
- Sí.
- Pues habrá que tomar muestras para analizarlas, además de llevar el cuerpo al médico forense.
Julia observaba el cuerpo con detenimiento. Su mirada era muy penetrante. Cuando se concentraba le salía una arruguilla vertical un poco más arriba del entrecejo, justo en el medio.
- Yo diría que ha sido un asesinato, pero habrá que esperar a que analice las muestras que he cogido y también el resultado de la autopsia.
Unos días más tarde se confirmó lo que sospechaban: era un asesinato y probablemente las víctimas anteriores también fueron víctimas del mismo asesino.
- Si hubiera sido un suicidio, ¿por qué iba a estar desnuda? Murió, en parte, desangrada, no de hipotermia, y también por la sustracción de sangre que le han dejado marca al extraerla. Parece como si le hubieran puesto sanguijuelas por todo el cuerpo. ¿Quién en su sano juicio se pondría esos asquerosos bichos por el cuerpo? Es posible que se las pusiera el asesino, pero se me ocurre por qué.
- Antiguamente dejaban que las sanguijuelas chuparan la sangre de las mujeres nobles para empalidecerlas y así diferenciarlas de las campesinas.
- Sí, Julia, pero ya no estamos en esa época. Si fuera eso cierto no tendría sentido que se las pusiera por todo el cuerpo hasta llegar a morir si sólo querían quedarse más pálidas. Debían de habérselas puesto en zonas clave, ¿no crees? Por eso creo que fue el asesino. Pero hay algo más. Se han encontrado restos de semen en la vagina de la mujer, con lo cual ha habido acto sexual. No se veía a simple vista porque no era mucha cantidad; eso significa que alguien ha querido borrar ese rastro. No podemos decir que haya sido violada porque entonces lo de las sanguijuelas no tiene sentido. También se ha encontrado polvo de tiza en las fosas nasales. Otra cosa importante es, ¿por qué aparecían en la cama al lado de sus maridos sin que ellos se dieran cuenta?
Había muchas preguntas con interrogantes. Morán y Julia se encontraban frente a un caso difícil de resolver.
sábado, 13 de marzo de 2010
Día rutinario y unos pensamientos
Cada momento libre que tengo se lo dedico al ordenador: veo películas, descargo cosas, entro en el tuenti, en el facebook, hablo con la gente por el messenger... Si no fuera por el ordenado sería todo un aburrimiento. La verdad es que a falta de ordenador le dedicaría mi tiempo más a los libros y a retomar mis historias, porque hace más que no escribo nada nuevo ni continúo ninguna de ellas, y es una pena.
Hay un chico que me gusta, aunque intento quitármelo de la cabeza. Sabéis cuál es esa sensación, ¿verdad? Es una sensación horrible porque quieres que su imagen se borre de tu memoria, pero no puedes, sigues pensando en él, en aquella vez cuando te saludo, aqulla otra cuando vuestras miradas se cruzaron y sentiste como el corazón te daba un vuelco... Es difícil olvidarme de él: de su pelo, de sus increibles ojazos, de su sonrisa, de su cuerpo... Tengo la certeza de que si se molestara en acercarse a mi y conocere, vería que no soy tan mal persona, que seguro que tenemos más cosas en común de las que creemos, de que lo nuestro podría funcionar. Yo ya no sé qué más hacer. No quiero insistir más en mensajes tonto porque quizá se canse y es normal; pero si no lo intento... Bueno, intentarlo ya lo he hecho, yo ya he puesto mucho de mi parte. Si él no pone de la suya será que no le itnereso, de manera que lo mejor será olvidarle, aunque me cueste años, peor lo tengo que intentar.
viernes, 12 de marzo de 2010
El comienzo...
Llevo 1 año y 6 meses viviendo con gente extraña (que ahora no lo son tanto), llendo a la facultad cada día, estudiando la carrera que quiero, pero no en la universidad donde debería. Por mi gran cabeza y mis grandes dotes para el estudio, la vida me deparó irme a estudiar fuera porque mi brillante cabeza estaba inhundada a saber de qué, que no fue capaz de absorver los conocimientos necesarios para conseguir la nota que necesitaba para entrar en la universidad de mi ciudad.
A pesar de todo, la jugada no me ha salido mal del todo: estoy viviendo fuera, lejos de mis padres y de las broncas con ellos por motivos de estudio o domésticos, tengo toda la libertad del mundo para hacer relativamente lo que yo quiera sin tener que rendirle cuentas a nadie. He conseguido ''independizarme'' en cuestión de vivienda porque logicamente, economicamente todavía no. A pesar de todas esas ventajas, echo muchísimo de menos a mis padres y a mi hermana. La verdad es que me he adaptado bastante bien para ser yo. Ya creí que iba a estar toda la primera semana llorando por los rincones... Pero no, sólo ocurrió mientras el tren comenzaba su viaje, sobre todo la primera vez: pensar que dejas atrás a tu familia más cercana, a mis amigos, reconrdando que en la noche anterior estábamos llorando y me pedían que np me marchara... Verdaderamente es algo duro. Sin embrgo, me adapte bien: fui a la facultad, conocí a gente y estoy en un grupo de personas que puedo considerar mis amigas, que son gente genial y hablando en plata: de putísim a madre xD. He llegado a conocer muchisima gente gracias a estas personas. Pensé que me iba a costar más encontrar un grupo majo y gente que me aceptara. Lo veía complicado porque, no os voy a engañar, soy una persona muy difícil y complkicada de entender a veces, de aguantar... Les quiero dar las gracias a todas y cada una de vosotras que me habéis acetado con todas mis cosas buenas y con todas, pero aun más, cosas malas. Sabéis que soy rara de narices y me alegro de que seamos amigas. GRACIAS!
No sabéis lo feliz que me hace que hagais lo que podéis para meterme en vuestro círculo de amigos (al menos un poco) y me ayudeis a conocer gente nueva.
Desde que estoy aquí he cambiado y creo que para bien, aunque he conseguido algún qye otro hábito que no es que sea muy bueno, pero bueno.... Podría ser peor jeje. He cambiado muchas cosas: me he vuelto más estrovertida, aunque sigo siendo bstante tímida y cortada (sobre todo en cuestión de chicos), estoy más loca (en el buen sentido jajaja)me ha llegado a gustar ir de compras, cosa que siempre he odiado... Es que los aires de aquí son nuevos, son mágicos...
Bueno, no tengo nada más que decir. Besos!
