Entre todas las cosas debe de haber un equilibrio. La balanza del mundo no debe estar en desequilibrio. ¡No hay que ser extremista! No puede ser todo bueno o malo; no todo es dolor o placer, puro o impuro…
Una vez existieron dos personas opuestas: los dos extremos de la balanza. Eran tan grandes sus expectativas y su poder, que su unión provocó el desequilibrio del mundo. Pero no fue un desequilibrio económico, ni social, ni político, sino amoroso, sentimental y pasional.
La razón de esto es que por culpa de todo lo anterior, el amor no ha podido triunfar en muchas ocasiones gracias a los prejuicios y a las malas habladurías de la gente. Si el amor fuera lo más importante de este mundo, no pasaría esto.
Ann era una chica de instituto linda, dulce, amable y era lo más puro que existía en el mundo. Todos los chicos estaban locos por ella, pero Ann esperaba a una persona que lograra excitarla con tan solo una mirada, un beso o una caricia. Que la hiciera sentir especial.
Pocos días de empezar las clases llegó un chico nuevo al instituto. Se llamaba Luci. Era un chico extremadamente guapo, brusco, borde y muy, pero que muy sensual, aunque todos de metían con su nombre porque decían que era de tía. No obstante, él sabía que tenían pura envidia.
Cuando Ann vio a Luci se quedó embobada mirándole. Él se dio cuenta, así que se dirigió hacia ella, la miró profundamente y sonrió.
<
Ann siempre esperó encontrar alguien con aquella mirada, que te atrapara y se clavara en tus ojos como afiladas agujas, haciéndote ver que no podías mirar a ninguna otra persona. Una mirada de ‘ojos posesivos’. La chica tenía su ropa íntima húmeda. ¡No sabía que hacer!
<<¿Y si alguien se daba cuenta? ¿Y si él se diera cuenta? ¿Qué pensaría?>>
Ann era conocida como la ‘monja’ del instituto. Era la única que no había mantenido relaciones, así que para los chicos era como un fruto prohibido del Edén.
Una noche que Ann había salido a por leche se encontró con Luci. Éste se acercó y le sonrió volviendo a hacer que su mirada penetrara de nuevo en sus ojos.
- Hola. Tú eres Ann, ¿verdad?
- Sí. ¿Cómo sabes mi nombre?
- Eres famosa. Todos te conocen.
- ¿Famosa? Sólo soy una chica de instituto normal y corriente.
- ¿Si? Pues pronto dejarás de serlo. ¿Sabes cómo te llaman todos? La ‘’monja’’. ¿Y sabes por qué? Porque eres virgen.
- ¿Qué? ¿C-cómo sabes tú…?
- Todos lo comentan.
- ¡Pero nadie puede saber eso! ¡Es privado! No sé cómo se han podido enterar.
- Ya, eso es lo que tú te crees. Se ve que en este instituto saben todo de todos.
- ¿Y qué quieres decir con que dejaré de ser normal?
- Pues que te voy a arrebatar lo que tú más aprecias. Te voy a desvirgar.
- ¿Qué? ¿Y por qué? No lo entiendo.
- Pues porque no es bueno ser virgen tanto tiempo, y porque tú lo deseas.
- ¿Qué yo lo deseo?
Luci se acercó poco a poco a Ann y empezó a recorrer su cuerpo con sus manos por encima de la ropa.
- Lo noto en tus ojos…
<
Luci bajó su mano hasta el vuelo de su falda de Ann y la metió por debajo.
- … y en que estás muy excitada.
El chico de mirada profunda sacó su mano y se la mostró. Estaba completamente mojada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario