martes, 25 de mayo de 2010

Yahiro y Riuiyi I

Hubo una época en la que las tinieblas reinaban, los monstruos arrasaban con todo y el futuro del planeta estaba en manos de dos personas: Luz y Oscuridad.

Ya ha pasado uno siglo y Luz y Oscuridad han muerto a causa de tanta destrucción. Nada es eterno y menos lo que está destinado a morir junto con los actos de uno mismo. Al paso del tiempo, lo cuerpos fueron deteriorándose y el poder se ocultó en una ruinas que nadie sabía de su existencia.

- Yo invoco a las fuerzas oscuras. ¡Dragón muerto, rompe el sello! ¡Libérate! ¡¡¡Qué bien!!! ¡¡¡Lo he conseguido!!! Ya he conseguido el brazalete Escarlote. Ahora mismo tengo: la espada de Luz y el brazalete que acabo de conseguir. Pronto habré reunido todos los objetos de Reylon. Con esos objetos reunidos, ¡iré en busca de las ruinas desconocidas! ¿Has oído, Riuyi?
- Sí, Yahiro. Ahora, ¿te importaría quitarte de encima mí? Aunque no lo creas, pesas.
- ¡Uhis! Perdona. Ya sabes que no controlo muy bien mi poder. A veces sin querer
pierdo el equilibrio. Necesito entrenarme más para poder tomar el control infinito.

Bueno. Acaba de empezar una nueva aventura de los novatos Slayers (cazadores del diablo), que acaban de finalizar el curso de hechiceros en la escuela, C.O.S. (Colegio Oficial Slayers) Este par de novatos han salido en busca de nuevas experiencias para mejorar como hechiceros. El reto que se han propuesto ha sido el de encontrar los tres objetos antiguos que pertenecieron a un Dios llamado Reylon.

Estos dos curiosos personajes son muy amigos. Su amistad es irrompible. Está cubierta de una capa de hierro bien forjada.

- Yahiro. ¿Sabes exactamente dónde está el último objeto del Dios Reylon?
- Pues... No tengo ni la más remota idea. De momento, como no tenemos ninguna pista, podemos hacer un poco de turismo. Me gustaría probar todos tipo de platos especiales de cada pueblo que visitemos.
- Tú y la comida...
- ¡Qué quieres! Tengo hambre y además es una buena idea. Si tu no quieres, a ya tú, pero yo no voy a privarme de nada. También me gustaría bañarme en unas termas. Si seguimos la ruta de este mapa probaremos una gran degustación y encontraremos un pueblo con termas, y de las mejores según pone aquí.
- Tú y las termas... Venga, vamos...
- Riuyi, eres un soso. ¡En marcha! ¡Pronto llegaremos al primer pueblo!

Al cabo de tres meses...

- Llevamos tres meses sin saber nada del colgante.
- Ya te dije que ahora estamos descansando.
- Sí, pero creo que ya hemos descansado lo suficiente para ponernos de nuevo con lo de antes.
- No habremos terminado de descansar (mirando el mapa para encontrar un pueblo con termas) hasta que no me haya bañado en unas termas (pueblo con termas localizado) ¡Qué suerte!¡ En el próximo pueblo hay termas! ¡ Allá vamos!
- Este capricho me lleva dando tormentos desde hace tres meses. Pareces una embarazada. Y además... con esa triponcia...
- ¡Eh! De triponcia nada.
- ¿Prometes que después de ir a las termas volveremos al asunto del colgante? Encima la idea de reunir los tres objetos del Dios Reylon fue tuya también. No sé como lo haces pero siempre dejas las cosas a medias.
- ¡No sé de que me hablas! Yo siempre acabo lo que empiezo.
- Sí, serán los platos de comida, porque otras cosas...
- Está bien. Cuando haya ido a las termas iremos a buscar el tercer objeto. Qué pesado.

Después de caminar durante dos horas y media...

- ¡Diviso un pueblo! ¡Será el de las termas!
- Espero que lo sea. Entre antes lleguemos, antes no iremos en busca del último objeto.

Al llegar al pueblo preguntan por una posada con termas.

- Sí. Cerca de aquí hay una posada con termas, pero desde hace dos años que dejó de dar agua y la que había, se evaporó. Dicen que es culpa de un hombre que llegó al pueblo entes de que ocurrieran estas cosas. Se rumores que es un brujo.
- Bien, señor. Iremos a aquella posada a ver que pasa.
- Tened cuidado. Podría ser muy peligroso.
- No se preocupe. Nosotros somos hechiceros. Podemos mirar a ver qué es lo que le pasa a estas dichosas termas...
- No sé si unos niños como vosotros podréis hacer algo.
- ¿Está poniendo en duda nuestras habilidades como hechiceros? Tiene suerte de que me apetece bañarme en estas termas y por eso voy a ayudaros, que si no, usted no quedaría vivo para contar que nos ha visto. ¡Vamos, Riuiyi!
-(en tono bajo) Mocosa insolente...

Al llegar a la posada...

- Yahiro, ¿estás segura de que aquí no pasa nada? Es muy extraño que de repente las termas dejaran de dar agua y de pronto se secaran.
-No sé si detrás de esto hay un brujo, pero no creo que sea ``ese´´ del cual se comenta. He oído decir que los habitantes de estos pueblo suelen juzgar a los extranjeros sin conocerlos aun siquiera. Sólo se fijan en sus pintas... ¡Pues vaya! Es lo único que me desagrada de este pueblucho.
- No sé. A mí esto me da muy mala espina. Además. No sé qué hacemos aquí si no nos podemos bañar en las termas. Deberíamos irnos.
- ¡Ni hablar del peluquín! ¡Yo no me voy de aquí hasta haberme bañado en las termas! ¡Aunque las tenga que llenar yo misma y prenderles fuego! De todas formas estas personas necesitan de nuestra ayuda... No querrás que quedemos mal delante de unos pueblerinos ``parloteros ´´ como estos. No querrás que pongan en duda nuestros poderes y conocimientos...
- La verdad es que no.
- Pues... ¡Adelante!

En las termas...

- ¡Holaaa! ¿Hay alguien aquí? Quisiéramos hablar con los dueños de estas termas.
- Las termas están cerradas. Lo pone en el cartel. ¿No lo habéis visto? Las termas en estos momentos están vacías.
- Buenos días. Somos hechiceros y venimos a echar un vistazo a las termas. Según tengo entendido, podría ser un brujo el que está detrás de todo esto. Como nos pareció algo extraño... estamos aquí para ojear el lugar.
- ¿No sois demasiado jóvenes para ser hechiceros?
- ¡No nos juzgue sin saber! Encima que nos preocupamos por los aldeanos de este pueblo, de que conserve lo poco que tiene de gratificante, y nos lo pagan así. ¡Pues vaya!
- (susurrando) ¿No será, que eres tú la que quieres aprovecharte de la situación y bañarte en las termas, Yahiro?
- (siguen susurrando) ¡No digas tonterías, Riuyi! Yo actúo por el bien de todos, no sólo por el mío.
- Bien. Si sois tan fuertes hechiceros, a pesar de ser tan jóvenes, me lo tendréis que demostrar. Si conseguís resolver el problema de las terma, os dejaré bañaros cuanto gustéis, y gratis.
- ¡Gracias, señora! No se arrepentirá.
- ¡¡¡Pero no quiero ningún destrozo, ¿entendido?!
- (los dos a la vez) ¡Sí, señora!
- ¡Ala! ¡Manos a la obra! Tenemos que investigar. Ya se ha hecho tarde. Mañana comenzaremos con la investigación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario